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Por el Dr. Daniel Félix

Todo comienza en la primera consulta. Escucho con atención lo que busca la persona, trato de pensar cómo puedo concretar sus aspiraciones, porque cada paciente es diferente no solo física sino psicológicamente. Estoy consciente de que la cirugía es el camino para el equilibrio y el bisturí debe suavizar el paso del tiempo en el cuerpo humano...

Nunca intentar transformarlo, porque en esos casos solo se conseguirán resultados horrorosos. En la primera consulta es donde sucede el hecho más importante que es feeling médico-paciente y donde identifico al paciente en su personalidad, sus miedos y dudas. Doy al paciente todo el tiempo necesario, inclusive hay casos donde necesito varias entrevistas.
Es importantísimo el acuerdo previo a la cirugía; el paciente debe entender perfectamente cuáles serán los resultados y cuáles los riesgos, sin tener falsas expectativas.

Solo cuando estoy seguro que comprendió todo, voy al segundo paso que es el chequeo prequirurjico. En este paso debo informarme de los antecedentes médicos del paciente, medicación que toma, alergias a drogas, etc. Se realizara un chequeo cardiaco y un análisis de sangre para comprobar que la coagulación sea perfecta y que las defensas del organismo estén en los valores correctos para practicar una cirugía.

Si creo necesario, también solicito en ese momento interconsultas con otras especialidades, como oftalmología, mastologia, psicología, etc., según el caso.

Se sacan las fotos preparatorias, las que me servirán para planear la cirugía y luego para comparar resultados con las fotos del postquirúrgico. El famoso “antes y después” por todos conocidos.

A continuación se programara el día de la cirugía. El paciente es que debe proponerlo de tal forma que arregle sus horarios para que el día fijado este tranquilo y en lo posible los cuatro días posteriores también. Este detalle es muy importante ya que nunca debe someterse a una cirugía a una persona que está pasando por problemas laborales, de stress, o esta apurado para operarse.

El día antes de la cirugía estudio el caso, lo dibujo y diagramo todo el proceso de la cirugía. El día de la operación, me libero de tensiones y me preparo para el momento del quirófano. El paciente es recibido por una asistente que le explicara cómo se desarrollará todo el pre y post quirúrgico; luego pasara al quirófano donde se le realizaran las marcaciones de las zonas a operar; inmediatamente el anestesista lo canalizara y el cardiólogo lo conectara al monitoreo quirúrgico computarizado. Acto seguido el anestesista colocara el antibiótico en sangre para que cuando se realice el corte todos los tejidos estén impregnados por él y luego comienza con la sedación o anestesia general.

Comienzo con la cirugía en un clima distendido, acompañado con música suave. Todos mis movimientos son precisos y de una suavidad extrema; para eso la concentración s lo más importante. Conociendo perfectamente la anatomía humana, procedo a volverla a su lugar, a modelarla y en algunos casos a mejorarla. Todo acto quirúrgico tiene un pico de tensión y stress para el cirujano. Esto se da generalmente cuando debemos hacer el corte definitivo de la pieza y ya no hay vuelta atrás; en ese momento la descarga de adrenalina es la que hace que todos los sentidos estén puestos en el pequeño espacio donde voy a trabajar.

La concentración es máxima y todo tiene que estar absolutamente perfecto. Luego todos nos relajamos y la cirugía continúa por su cauce normal hasta terminar.

En el momento de comenzar a despertar al paciente, el anestesista  es como el piloto de avión planeando el aterrizaje. Se monitorea el corazón los pulmones, la presión, etc. Y muy lentamente se comienza a devolverle la conciencia, para que al despertar sea lento y agradable.

SOLO CUANDO RECUPERA TODOS SUS SENTIDOS PASA A LA SALA DE RECUPERACIÓN Y LUEGO A SU HABITACIÓN.

El periodo post operatorio, es tan importante como los anteriores. El paciente debe colaborar cumpliendo con las prescripciones médicas y el médico debe seguir al paciente muy de cerca para evitar complicaciones; en el caso de que aparezcan se detectaran rápidamente y serán tratadas o corregidas.

Es importante que el paciente se sienta contenido y acompañado por su cirujano, ya que para el todo es nuevo y preocupante. Al cirujano no debe molestarle el llamado del paciente y es más, debe llamarlo el a su casa para controlarlo y si es necesario, ir a verlo al domicilio.

 

Por Dr. Daniel Félix. M.N. 85381
Extracto de su libro "Antes y Después | Un libro de estética" (Ed. Cadan)